La Numancia, de Cervantes
Miguel de Cervantes escribió su tragedia La Numancia en el siglo XVI. En ese tiempo, en España se luchaba por mantener los dominios de los Habsburgo en Europa, y la preocupación ante las guerras se refleja en la obra a través de los habitantes celtíberos de Numancia, quienes se negaron a rendirse ante el asedio romano hasta que fueron aniquilados y su ciudad fue arrasada por las tropas de Escipión Emiliano en el siglo II a. C.1
De la literatura clásica a la moderna
Durante el Siglo de Oro español (siglos XVI y XVII), la literatura vivió una gran transformación. Para entender la transición de la literatura clásica a la moderna, Cervantes es un autor clave: transformó decisivamente los géneros literarios que trató, rompiendo con las convenciones idealistas del género pastoril en La Galatea, del picaresco en sus Novelas ejemplares y de la novela de caballerías en El Quijote, la primera novela moderna que mezcla, desmonta y transforma géneros en un relato de una complejidad inédita hasta entonces.
Personajes del pueblo que se enfrentan al destino
En cuanto a la tragedia, la principal aportación de La Numancia a este género teatral radica en la dignidad que otorga a personajes humildes. Antes, solo los nobles habían sido protagonistas de tragedias. Cervantes mostró que los personajes humildes y anónimos también pueden ser valientes y mostrar una firmeza frente a la adversidad digna de respeto. Esta innovación literaria no solo influyó en las tragedias posteriores, sino que hace que los personajes de esta obra sigan inspirándonos hoy.
La obra completa está disponible en este enlace:

1 El emplazamiento de Numancia quedó en el olvido hasta que en el siglo XIX se descubrieron sus ruinas en la provincia de Soria. ↩︎